sábado, 17 de diciembre de 2011

75 AÑOS SIN FEDERICO

             
             Hoy, como tantos otros días, hemos vuelto a pasear por las calles del recuerdo evocando a aquellos que se fueron hace años, silenciosamente, trágicamente, sin querer, pero que permanecen desde entonces grabados para siempre en nuestra memoria.

                    Desde aquel trágico verano, los días se suceden como las páginas ya leídas de un libro que vamos pasando poco a poco;  tú, Federico,  siempre estarás ahí, como un amigo al que no llegamos a conocer, pero que nos acompañó  en nuestra infancia y juventud.

             Con nuestros profesores aprendimos a leer tu poesía tan especial, tan sencilla y compleja a la vez, y despertaste en nosotros sueños y una realidad desconocida, una pasión por la literatura y miles de imágenes que al principio desconocíamos, como ese jinete, la muerte, que se acercaba al galope por el llano, como esa luna solitaria e inexorable que inunda el cielo con su luz implacable en una noche de cualquier día del año...   

            Así te fuiste un día y nos dejaste sin terminar tu obra, tu vida...

                  Tu imagen va y viene desde una atmósfera especial, no hay niebla que empañe tu recuerdo, sigues presente con tus palabras, con tus versos, con tus lágrimas  ...  esa noche trágica,  solo  y  acompañado  de  desconocidos,  de personas...
                 Tú eres un símbolo, Federico.   Pretendieron callarte, pretendieron borrarte ... pero ese día te convirtieron en un mito, tú siempre seguirás vivo...

            Nos arrancaron tu vida, tus obras, tus ideas, tus deseos...                    Nos quitaron tus palabras, las poesías y los dramas que no llegaste a escribir... Nadie pudo reconstruirlos después... Tus últimas horas, Federico, 
tus últimos sentimientos ...  Incomprensible fue tu muerte ... Incomprensible  como aquella España ... Incomprensible ... todo, Federico, tu última mirada...

           Durante tres años, anónimas vidas  compartieron el mismo trágico destino, pero tu nombre, Federico, seguirá vivo; generación tras generación, 
se leerán tus obras y quedará  tu recuerdo grabado en nuestra memoria y, siempre, tu cálida mirada estará ahí, silenciosa y presente, contemplándonos desde el pasado, inquietante y , a la vez, serena...

           El silencio de una noche, de la noche más amarga...

           A lo lejos, sobre las montañas, se vislumbran las primeras luces del
alba...

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